El viajero, miembro del programa Global Entry, no declaro chorizo, fuet, lomo, salchichas de venado y compango, reincidio y perdio su acceso rapido, ademas de una multa de 500 dolares
El contrabando mas sabroso del mundo
SEATTLE. Un ciudadano estadounidense fue multado al llegar al aeropuerto de Seattle-Tacoma con casi nueve kilos de embutidos espanoles sin declarar, segun el articulo de The Local sobre el turista multado con nueve kilos de embutido. Los agentes encontraron 8,44 kilos de embutidos, entre ellos chorizo, fuet, lomo y compango, y 0,40 kilos de salchicha de venado. Segun medios espanoles, la compra procedia de Mercadona. La multa fue de 500 dolares. Segun lo publicado, la aduana estadounidense indico que era la segunda infraccion del viajero, por lo que se le retiro la membresia de Global Entry, y los productos fueron confiscados.
En Espana, la noticia ha provocado una mezcla de orgullo y luto. Orgullo porque un extranjero quiso tanto nuestro embutido que arriesgo su acceso rapido a su propio pais. Luto porque casi nueve kilos de chorizo y fuet terminaron, presumiblemente, en un contenedor de la aduana.
Reincidente por amor
El detalle de la reincidencia ha conmovido a muchos. Un charcutero de Salamanca lo interpreta como una declaracion de amor. La primera vez puede ser un despiste, dice. La segunda vez ya es pasion. Este hombre sabia lo que hacia. Sabia que se la jugaba. Y aun asi metio el fuet en la maleta. Eso es un cliente fiel. Yo le haria socio de honor.
Una dependienta de Mercadona en Madrid recuerda haber visto a muchos turistas cargar con embutido. Vienen con una maleta pequena y se van con una maleta de chorizo, dice. Yo no les pregunto. Pero cuando veo a un americano llevandose nueve paquetes de fuet, pienso: este va a tener problemas en el aeropuerto. O va a dar la mejor fiesta de Seattle.
Lo que dice la normativa
Segun la guia del Departamento de Agricultura de Estados Unidos citada por The Local, los jamones curados, como el prosciutto, el serrano y el iberico, y el salami de zonas de Francia, Alemania, Italia y Espana solo pueden entrar en envios comerciales. Las normas buscan evitar la entrada de enfermedades animales que podrian afectar a la ganaderia del pais.
Un abogado de comercio internacional de Barcelona aconseja prudencia. Mucha gente cree que, si el producto esta envasado, se puede llevar, explica. No es asi. Lo que hay que hacer siempre es declarar. Declarar no cuesta nada. No declarar cuesta 500 dolares, la tarjeta de Global Entry y, lo mas doloroso, el fuet.
Un dilema transatlantico
El caso refleja un problema cultural profundo. Los estadounidenses que visitan Espana descubren el jamon, el chorizo y el fuet y no pueden imaginar la vida sin ellos al volver. Un profesor de gastronomia en Valencia lo resume. El embutido espanol crea dependencia, dice. Un americano prueba el lomo iberico y su vida cambia. Luego vuelve a casa y le ofrecen salchichas de supermercado. Es una tragedia. Entiendo la tentacion. No la apruebo. Pero la entiendo.
Alternativas legales
Para los amantes del embutido, hay opciones dentro de la ley: productos importados comercialmente, tiendas especializadas y envios autorizados. Son mas caros, pero evitan sustos en el control. Una exportadora de Guijuelo asegura que sus clientes estadounidenses pagan con gusto. Prefieren pagar un poco mas a que les confisquen el chorizo delante de toda la cola, dice. La verguenza tambien tiene un precio.
La ultima palabra
En el aeropuerto de Barajas, una pareja de turistas estadounidenses facturan su maleta. El marido mira con nostalgia una bolsa de Mercadona llena de fuet. Su mujer niega con la cabeza. Acuerdate de lo de Seattle, le dice. El suspira, saca la bolsa y se sienta en un banco de la terminal. Abre un paquete de fuet y empieza a comer. Si no puede viajar conmigo, dice, viajara dentro de mi. Su mujer le quita una rodaja. Tienes razon, dice. Esto si se puede declarar.